El día que

Inocencio
se puso colorado

Esta es la historia de Inocencio, un autor que conocía sus derechos a medias. Esta es la historia de muchas de las cosas que debió aprender para entender mejor cuál podía ser el destino de sus obras.

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Un día escribió una obra sobre la historia de su país y la publicó. O sea que la convirtió en libros para vender y muy feliz se enteró que tenía muchos derechos.

Aplicando sus derechos dio su autorización para que la gente la utilizara. También dijo que la podían traducir a otro idioma.

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Viendo la tele un día en que se conmemoraba la muerte de un personaje importante de la historia de su país, se dio cuenta que los presentadores de un noticiero habían leído un trozo de su obra. Se enfureció mucho.

Luego supo que algunos estudiantes, niños como tú, fotocopiaron partecitas de la misma obra para hacer su tarea, y entonces se puso como un león. Y fue a reclamarle a todos los que él creía culpables de haber violado sus derechos.

 

Y se sonrojó muchísimo cuando le contaron que su obra puede ser utilizada como ayuda para la enseñanza o para informar a través de los medios masivos de comunicación siempre y cuando esta utilización no cause ningún daño a los derechos morales y patrimoniales del autor.

Después de aprender estas cosas tan importantes, Inocencio le contó a todos sus amigos autores, que tienen derechos, pero que estos derechos también tienen limitaciones. Y para que no pasaran la misma pena que él, les contó cuales eran las "Limitaciones del derecho de autor"

 

Las limitaciones al Derecho de Autor

  • Las obras de artes plásticas como las pinturas o las esculturas pueden utilizarse para ilustrar ejemplos en libros educativos, en la televisión o en el cine.
  • Las obras musicales pueden utilizarse para respaldar una explicación en las obras literarias. Por ejemplo, puedes encontrar los versos de una canción en un libro sobre la historia de la música.
  • Las obras literarias, como la de Inocencio, pueden utilizarse para respaldar una investigación.
  • Desde el momento en que el autor autoriza la utilización de una obra, todos, absolutamente todos, podemos leerla, oírla o verla.

Lo importante es que quienes hagamos uso de estas obras no tengamos la intención de ganar dinero, sino de educar e informar a los demás o a nosotros mismos, sin causar perjuicios a los intereses del autor.


Y seguimos declarando

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Travesía con artistas intérpretes